Las lluvias siempre son centro de atención en los meteorólogos chilenos pero no siempre llegan de la misma forma. Este artículo muestra justamente dos fenómenos que dejan lluvias de distinta naturaleza.
Durante las últimas dos semanas estuvo bastante movida la zona centro-sur de Chile en cuanto a fenómenos meteorológicos. Y es que las lluvias llegaron con todo, principalmente por la acción de dos diferentes animales: un río atmosférico y un ciclón extratropical.
Un gran río atmosférico
Los ríos atmosféricos son el nuevo fenómeno de moda en la comunidad meteorológica. Justamente, mientras estábamos en California con Roberto Rondanelli y René Garreaud (meteorólogos crack del DGF, U de Chile) en una Conferencia Internacional sobre Ríos Atmosféricos, en Chile un intenso río atmosférico azotaba al centro-sur del país.
La forma en que los ríos atmoféricos desatan su potencial sobre las costas de Chile es con intensas y continuas lluvias promovidas por el gran flujo de humedad que los ríos traen. El flujo de vapor de agua integrado (IVT por sus siglas en inglés) es la principal variable para indentificar la intensidad de los ríos atmosféricos, ya que se definen como largos y angostos flujos de vapor de agua generalmente acompañados de frentes.

Así se veía el río atmosférico el día 26 de junio. Con una extensión de más de 10000 kilómetros y un flujo de vapor de unos 700 kg/m/s.

Al tocar tierra, este río atmosférico dejó mucha precipitación en el sur de Chile. Los montos de precipitación (figura superior) corresponden al día 26 de junio y muestran, de alguna forma, la intensidad de las lluvias en las zonas en donde el río tocó tierra.

Una de las características que tienen las tormentas asociadas a ríos atmosféricos es que son generalmente cálidas. Eso es algo que grafica esta imagen a la izquierda (cortesía de René Garreaud) en la que se puede ver que la temperatura es más bien cálida en el lugar donde llueve. Esto agrega un peligro adicional, ya que la isoterma cero aumenta de altura y suele llover el lugares donde es típico que nieve.

Esta imagen a la derecha (cortesía de Raúl Valenzuela, DGF-UCh, quien también hizo este genial video del río atmosférico) muestra algunos de los impactos del río atmosférico: crecidas importantes de ríos y cauces, inundaciones, deslizamientos de tierra, etc.
Este río atmosférico de libro muestra el porqué del presente interés en estudiar este tipo de fenómenos.
Un bonito ciclón extratropical
Una semana después, volvieron las lluvias a Chile, esta vez un poco más al norte y producto de un viejo conocido: un ciclón extratropical. Los ciclones extratropicales son muy comunes en el invierno chileno, se les conoce más como sistemas frontales, o simplemente frentes. En este blog ya he escrito antes sobre estos animales.
La «gracia» de este nuevo post, es comparar un poco las diferencias entre los impactos entre estos sistemas. El ciclón generó distintas bandas de frentes que dejaron precipitación en Chile central. La forma del sistema ya es evidentemente distinta a la del río atmosférico anterior.
La primera onda ya mostraba un comportamiento muy distinto al del río atmosférico, con un IVT que en gran medida estaba influenciado por el viento del ciclón. De hecho, los primeros efectos importantes de este sistema, fueron los vientos fuertes en zonas costeras.
Otra de las características de este sistema fue su inestabilidad. Se registraron varias tormentas eléctricas, las que gracias al producto GLM de GOES-16, se pueden ver desde el espacio. En el siguiente mosaico se muestran algunas capturas del momento en que la primera perturbación generó convección importante.

Una segunda perturbación se generó detrás de la primera y avanzó de una manera muy fotogénica, como una perfecta coma. También era posible identificar actividad eléctrica en la parte trasera de la banda frontal.


Ahora, estas dos bandas produjeron distintos montos de precipitación y la orografía tuvo un importante rol. La primera banda, el día 4 de julio, produjo mayor precipitación en el sur de Chile y en zonas costeras, dejando a Santiago en una sombra de precipitación. Para la segunda banda, la situación fue distinta. El día 5 de julio los mayores montos de precipitación se registraron en la zona precordillerana.
En la figura anterior (cortesía también de René Garreaud) muestra justamente el comportamiento de las lluvias en las dos bandas. La orientación de las bandas y la interacción con la orografía generaron esta diferencia de distribución de las lluvias.
Este par de eventos de lluvia, el río atmosférico y el ciclón con sus bandas de precipitación, son un buen ejemplo de que las lluvias no llegan siempre de la misma forma, lo que asocia un gran desafío para el pronóstico del tiempo… y un gran interés en la comunidad meteorológica.
Nota 1: gracias a las largas horas de discusión sobre meteorología y estos eventos que tuve con René y Roberto en Estados Unidos y a las discusiones que se generan en la comunidad de meteos que permiten compartir muchas de las imágenes que recopilé en este artículo
Nota: 2 este post fue ridículamente retrasado producto de un esguince de tobillo y un viaje a Guayaquil, donde me encuentro ahora.

Un comentario sobre “Un par de animales fantásticos”