El domingo 25 de mayo de 2025, un tornado golpeó la ciudad de Puerto Varas dejando cuantiosos daños materiales, varios lesionados y un revitalizado interés de medios de comunicación, autoridades, meteorólogos e investigadores por los tornados en Chile.

A seis años del tornado outbreak the 2019, que de una buena manera «nos abrió los ojos» de que este era un fenómeno que podía ocurrir en nuestro país (como si nos faltaran desgracias), muchos de los desafíos identificados en aquel entonces siguen presentes. Esta es una suerte de lista de desafíos que, sin el ánimo de ser una receta para el éxito (porque no creo estar capacitado para tal cosa), busca generar discusión y por sobretodo, ayudar a avanzar en esta materia.
Modelación de alta resolución
En meteorología hay modelos regionales y globales, modelos de alta y baja resolución, y modelos que permiten resolver la convección (las tormentas) y modelos que sólo la parametrizan. Dependiendo del problema, es el modelo que se debe utilizar. Así, para el pronóstico del tiempo tradicional se utilizan generalmente modelos globales que van a resolver muy bien los aspectos sinópticos y permitirán hacer un pronóstico día a día bastante bueno. Sin embargo, estos modelos parametrizan aspectos de menor escala, lo que los hace insuficientes para pronósticos bajo la escala sinóptica. Las tormentas convectivas, son un problema de escala más pequeña que la sinóptica.
Ahí es donde entran los modelos regionales. Esos modelos capaces de resolver la convección. Porque los modelos regionales no entregan simplemente «un pronóstico más fino», sino que es más fino porque está basado en procesos físicos que los modelos globales no pueden resolver. No obstante, el éxito de la simulación regional de alta resolución es una tarea difícil
En Chile se utilizan modelos regionales operacionales. La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) corre diariamente el modelo WRF y lo utiliza en sus pronósticos y Alertas. El desafío está en que cierta configuración (por llamar así a todas esas decisiones metodológicas que se plasman en un namelist para correr el modelo) difícilmente será buena ante «todo evento». Entonces, ¿será que, dependiendo de la época del año y la región del país se deben utilizar configuraciones específicas de WRF?
Un Storm-WRF -por ponerle un nombre- centrado en las tormentas otoñales potencialmente tornádicas del centro-sur, podría usar una configuración pensada exclusivamente en tormentas severas, con una resolución espaciotemporal adecuada y cuya información permita acotar áreas para emitir Alertas y Alarmas. Seguramente, Storm-WRF será bastante malo para pronosticar otras cosas como las nieblas (por decir algo), pero ese no sería su foco.
Pero claro, más allá de encontrar esa «configuración pensada exclusivamente en tormentas severas», que se puede obtener inicialmente de los namelists utilizados en trabajos locales, se debe hacer una evaluación sistemática de las variables que son realmente importantes; por ejemplo CAPE, MUCAPE, SHEAR, STP, VGP, SRH y tantas otras que se han descrito en los citados trabajos.
Sin una evaluación sistemática, estudios de sensibilidad y quizás hasta correr distintos miembros de ensamble, no se pueden corregir errores ni mejorar esas «configuraciones exclusivas».
En algunos servicios meteorológicos, el pronóstico público está hecho automáticamente utilizando modelos (que previamente fueron calibrados y estudiados). Esto permite realizar pronósticos de alta resolución espacial y temporal (ver, por ejemplo, el detalle que permite el pronóstico público de Meteo France) y tener una evaluación constante de los modelos que se utilizan en dicho pronóstico (que no tiene porqué ser uno exclusivamente).
Aumentar la resolución de los pronósticos públicos oficiales (ir más allá de pronosticar las condiciones básicas un par de veces al día) quizás incluso sea un paso necesario para acostumbrar a la población al hecho de que el tiempo puede variar hora a hora o incluso en cosa de minutos. Al final de cuentas, la mayoría de las personas ya se informan del tiempo por ese modelo meterológico que cargan desde sus teléfonos celulares, ¿no?.
Una red de observaciones apropiada
La red de observaciones meteorológicas nacional está pensada fuertemente en la escala sinóptica. No exclusivamente, por supuesto, pero un dato innegable es que entre Arica y Puerto Montt hay sólo 3 puntos de lanzamiento de radiosonda. Aún hay una carencia enorme de estaciones meteorológicas en precordillera y cordillera y quizás no se monitorea de manera robusta la temperatura superficial del mar en la costa. A pesar de eso, es una red meteorológica bastante buena y que da señales de ir mejorando en el tiempo.
Sin embargo, para «ver» los fenómenos de escala inferior a la sinóptica y para dar avisos a escalas de minutos se necesita algo más. Hay consenso en la comunidad meteorológica de que ese «algo más» son los radares meteorológicos. Los radares permiten identificar disintos tipos de precipitación, entender la estructura tridimensionales de las nubes de tormenta, trazar trayectorias de tormentas convectivas y un largo etcétera. Son largamente utilizados en todo el mundo porque sus aplicaciones van mucho más allá de las tormentas severas.
No obstante, los radares no van a ser infalibles a la hora de detectar tornados. Sin ir más lejos, en Estados Unidos, donde poseen una densa red de radares meteorológicos, cuentan con una red de observadores meteorológicos entrenados para identificar distintos fenómenos extremos. Los spotters, son una parte fundamental en la detección de tornados y la correcta emisión de Alertas y Alarmas. ¿Podríamos ir entrenando voluntarios que nos ayuden a identificar distintos fenómenos meteorológicos?
Pero volviendo a los radares. Una cosa que no podemos olvidar es la curva de aprendizaje que tendrá el utilizarlos. ¿Cuánto sabemos de meteorología de radar en Chile? ¿En cuántas mallas curriculares de meteorología o geociencias en Chile se incluye la meteorología de radar? ¿Cuánto tiempo tomará capacitar a los meteorológicos analistas?
Además, la ubicación de los primeros radares debe ser estratégica (porque de seguro Chile no podrá comprar 10 radares de golpe) y sincronizarlos de la mejor manera posible. Teniendo en cuenta, de que a pesar de esos esfuerzos, quizás «se nos pasen» futuros eventos de tornados. ¿Será que necesitamos un par de radares móviles que nos sirvan de entrenamiento por un tiempo?
No quiero con esto decir que no se deberían comprar radares, por el contrario, sino hacer pequeños puntos sobre las dificultades asociadas; que de seguro se me escapan varias. Y quizás, aterrizar ciertas espectativas.
Por último, me parece muy necesario considerar a los radares como fuentes de información para los modelos. Acá se combinan los mundos.
Y es que quizás con los radares no podamos «ver» todos los fenómenos, pero la información del radar puede «entrar» en los modelos para que sean éstos los que nos permitan anticiparnos a las condiciones extremas. La asimilación de datos de radar es escencial en la modelación de alta resolución, y lo vemos por ejemplo en el modelo HRRR y el modelo AROME. Para mi, esta parte es casi más importante que el monitoreo en base a la información de radar. Pero al igual que todo lo anterior, es super complejo y no es de un día para otro… pero hay que dar ciertos pasos adelante.
Cómo comunicar la información
Si todo lo anterior se cumpliese, tendríamos toneladas de información actualizada minuto a minuto abarcando grandes áreas de territorio. Cada vez que se identifique una potencial amenaza se deberá actuar. Pero ¿cómo?
En las catastróficas inundaciones vividas en Valencia en octubre de 2024, a pesar de que AEMET había emitido alertas desde muy temprano, a pesar de tener radares y muchas estaciones meteorológicas operativas a tiempo real… la mayoría de las personas no recibió una alerta adecuada. Aún se investigan las responsabilidades.
En este caso, pasaron horas; en un potencial tornado sólo se cuenta con minutos.
Cómo entregar la información de manera veloz (muy veloz!) sin olvidar el que se debe comunicar algo .
Linkear las Alertas y Alarmas de la DMC con las aplicaciones del tiempo en los celulares (acá en España funciona así… quizás en Chile también y yo no lo sé), cosa que la gente no se tenga que instalar otra aplicación. Incorporar a los radioaficionados en la comunicación de alertas (en Estados Unidos el NWS tiene una importante red de comunicación mediante radio), o a los cuerpos de bomberos (la gente ya asocia esa sirena con peligro y busca informarse rápidamente), no sé… algo que sea rápido y efectivo.
Esto se tiene que tener en consideración porque los tiempos de respuesta son muy cortos.
Por último… ¿qué recomendaciones se entregarán a la población? ¿La gente logra diferenciar Alerta de Alarma? Esta última pregunta ha sido materia de investigación en otros países y pienso que es algo que se debería analizar también en nuestro país.
En fin. Como dije en un principio esto no es una receta del éxito y no vengo a decirle a nadie cómo tiene que hacer su trabajo. Son simplemente algunas reflexiones.
Los ejemplos puestos aquí quizás son algo extremos; probablemente no se necesita un sistema de pronóstico tan complejo como HRRR o una red de radares tan densa como en Estados Unidos. Quizás tampoco necesitamos «sirenas del fin del mundo» en cada ciudad que suenen muchas veces al año generando un efecto «Pedrito y el lobo». Pero necesitamos algo.
Se han dado pasos adelante. El día del tornado en Puerto Varas había una Alerta vigente de DMC, lo cual habla de una preparación por parte de la institución. No es un paso adelante cualquiera, es muy grande y vale la pena mencionarlo. Es un empuje que ha venido soportado por investigaciones científicas, y fomentado por seminarios y publicaciones de divulgación.
Identificar que hay mucho por hacer, también sirve en parte para motivar a estudiantes, investigadores y todo tiempo de profesionales a intentar ayudar a buscar soluciones. Los tornados quizás no son el mayor problema que tenemos, pero es uno que no podemos pasar por alto.
